El tema de los OVNIS vuelve a estar de moda, o tal vez no ha dejado de estarlo nunca, pues se trata de una realidad innegable, además de muy sugestiva e interesante a la que no deberíamos nunca dar la espalda, o lo que es lo mismo dejar de tenerla en cuenta e investigarla.
Me he tropezado en “Cuarto Milenio” en el que he podido revivir a través de un video que permanece colgado en Internet, la historia de un supuesto caso de abducción, protagonizado en 1947 por Próspera Muñoz, que era entonces, naturalmente una niña, en este video se realiza una entrevista a Próspera y se ofrecen a través de una imágenes una recreación con todo lujo de detalles de lo ocurrido en aquella noche de hace ahora más de 60 años.
El escritor Javier Sierra y el psiquiatra José Miguel Gaona analizan uno de los casos más extraños que ha dado la ufología en España, y la verdad es que convence la testigo, pues su testimonio es capaz de resistir a este riguroso análisis.
Lo que puede parecer sorprendente es que a la principal testigo, a la protagonista al menos a la más coherente de cuantas han sido investigadas, sea así, sencillamente una paisana nuestra, pero esto es lo que hay: La verosimilitud de unos hechos que recordados por su protagonista a los treinta o cuarenta años de suceder, la coherencia en la narración del suceso y la sencillez, el comportamiento de Próspera, lejos de excentricismo o deseos de protagonismo en algo totalmente verosímil al que hay que añadir el paraje extenso y solitario de lo más propicio para este tipo de avistamientos, máxime en aquella época en que los medios de comunicación y lo vehículos para desplazarse no existían prácticamente.
Próspera vivía en una casa de campo en La Jimena con su familia, su padre, su tío, y una hermana un poquito mayor que ella. Ambas fueron testigos del avistamiento de lo que supuestamente fue una nave o vehículo extraterrestre al que Próspera durante la noche fue llevada, de una forma suave, pero la llevaron, practicándole allí una serie de pruebas indoloras y devolviéndola de nuevo a su casa, donde se sumió en un profundo sueño, al igual que los demás protagonistas de esta historia en que permanecieron durmiendo hasta casi el mediodía del día siguiente.
Las alienígenas o lo que fueran se marcharon, pero dejaron varias huellas. La tierra quemada donde se posó el vehículo, el vestidito de la niña aparecía como muy lavado y con gran desencanto vieron que la comida de que disponían se les había podrido demasiado pronto, y no sólo la fruta fresca, sino también las legumbres que estaban guardadas en frascos herméticamente cerrados, incluso se llevaron un olivo del que curiosamente quedo la huella de donde estaba y aparecía como si hubiera sido absorbido desde el aire, sin apenas remover la tierra donde estaba plantado, como cuando se saca una cucharada de mantequilla de la tarrina limpiamente. Se rumorea de fuentes sin confirmar que dejaron un objeto del que nunca se ha sabido nada y que sería la prueba de su visita.
Pero hasta ahora la única prueba vivientes el nuestra querida paisana Próspera Muñoz, quien por la coherencia de su testimonio acorde con su trayectoria humana y su personalidad concililadora, la convierten en un referente obligado para el estudio de este tema.

































El pasado 3 de marzo de 2010, a las 19:30h en la sala sinfónica del Auditorio Nacional de música La Orquesta Filarmónica bajo la batuta del propio compositor Roque Baños ofreció el 3er Concierto de la I Temporada de la Orquesta Filarmónica en el que la mencionada orquesta abordó La Música de Cine de autores españoles.














